Prueba / Bicicleta eléctrica urbana: Con la Raleigh One, el tradicional fabricante británico se adentra en un territorio radicalmente nuevo. En lugar de las bicicletas de trekking convencionales, ahora ofrece un diseño futurista, conectividad mediante aplicaciones y un sistema de propulsión prácticamente invisible. Probamos si la bicicleta supera con éxito la brecha entre 1887 y 2025 y si el concepto de talla única realmente se adapta a todos en el tráfico urbano.
El portafolio de Raleigh actualmente representa una fusión de dos mundos. Por un lado, está la historia de una de las marcas de bicicletas más antiguas del mundo, fundada en 1887 en Nottingham, conocida por su larga tradición ciclista y sus bicicletas clásicas para el día a día. Por otro lado, está la Raleigh One: una bicicleta eléctrica urbana tan moderna y vanguardista que casi hay que leer el nombre de la marca en el tubo superior dos veces.
Raleigh ha experimentado una renovación de marca integral. Una nueva imagen y, con la "One", un modelo que actualmente marca la pauta como la única bicicleta de esta nueva era. El concepto es claro: una bicicleta eléctrica inteligente y elegante para entornos urbanos, diseñada para sacudirse el polvo del pasado y traer un soplo de aire fresco a la ciudad. Pero ¿puede un solo modelo satisfacer las necesidades de las masas?
Diseño y concepto: El coraje de abrazar la brecha
La Raleigh One no oculta sus ambiciones. Se dirige directamente al nicho de bicicletas urbanas de diseño que han conquistado el paisaje urbano en los últimos años. El cuadro es de aluminio, al igual que la horquilla rígida. La reducción a lo esencial es sorprendente. No hay marchas, ni soldaduras visibles, y cuenta con un sistema de iluminación totalmente integrado.
El diseño de la iluminación es especialmente llamativo: la luz trasera está integrada en el cuadro como una franja luminosa envolvente, lo que garantiza la visibilidad desde atrás y los laterales. El faro delantero está montado en la potencia y cuenta con un sistema automático que utiliza sensores para alternar entre luces diurnas y luces de cruce. Por ejemplo, al entrar en un paso subterráneo durante el día, el sistema cambia al instante, una característica de seguridad invaluable en el tráfico urbano denso.
Un detalle técnico que encantará a los aficionados al taller: Raleigh ha optado por evitar la práctica, tan de moda, de pasar los cables directamente por el juego de dirección. En su lugar, los cables y los latiguillos se introducen de forma clásica en el cuadro, justo detrás del tubo de dirección. Si bien esto puede parecer un poco menos limpio que un diseño totalmente integrado, simplifica enormemente las tareas de mantenimiento, como la sustitución de los rodamientos del juego de dirección: una decisión muy acertada que facilita el mantenimiento.
Propulsión y batería: Sonidos silenciosos, soluciones inteligentes
En el corazón de la bicicleta eléctrica, la Raleigh se basa en un motor de buje Mivice en la rueda trasera. Con 35 Nm de par, no es una potencia para cruzar los Alpes, sino una compañera eficiente y suave para terrenos llanos. El motor está acoplado a una correa Gates Carbon Drive. Esta correa no solo funciona de forma silenciosa, sino que también requiere muy poco mantenimiento: no necesita lubricación, no se oxida y no deja manchas de aceite en las perneras. La contrapartida: la ausencia de marchas. Al ser una bicicleta de una sola velocidad, la ONE es lo más minimalista posible y se adapta mejor a subidas que no sean ni muy empinadas ni muy largas.
Una ventaja clave sobre muchos competidores en el segmento de bicicletas eléctricas de estilo de vida es la batería. Esta batería de 360 vatios-hora está completamente integrada en el tubo diagonal, pero se puede extraer para cargarla. Cualquiera que viva en un cuarto piso sin ascensor o sin una toma de corriente en su garaje agradecerá esta característica. La autonomía debería ser suficiente para la mayoría de los desplazamientos en entornos urbanos, aunque Raleigh no promete milagros.
¿Una talla única? El concepto del marco
El nombre "One" es ideal para el programa Raleigh, especialmente en cuanto a la talla del cuadro. La bicicleta solo está disponible en una talla. El fabricante promete una geometría especial que se adapta a ciclistas de diferentes complexiones. Esto se logra mediante un cuadro ligeramente más grande combinado con un manillar y una potencia ergonómicamente inclinados ligeramente hacia atrás. En nuestra prueba de manejo, comprobaremos si esta promesa de "talla única" se cumple en la práctica.
Raleigh pide 2.699 € por la One. Considerando la tecnología que ofrece y el hecho de que se trata de un minorista especializado con soporte local, es un precio justo. Pesa alrededor de 21,2 kg; no es precisamente ligera, pero sigue siendo razonable para una bicicleta eléctrica completamente equipada (los guardabarros de aluminio son de serie).
Funciones inteligentes y modelos de suscripción
Como corresponde a una bicicleta urbana moderna, la Raleigh One está conectada. Se puede usar un smartphone como pantalla mediante un soporte SP Connect en la potencia. La aplicación que la acompaña ofrece funciones básicas como un panel de control y actualizaciones gratuitas. La cosa se pone interesante con los modelos de suscripción de pago "Core" (aprox. 8 €/mes) e "Icon" (aprox. 15 €/mes).
Al empezar con una suscripción Core, el rastreador GPS integrado se activa, permitiéndote localizar tu bicicleta. El paquete Icon incluye un seguro antirrobo que, en caso de robo, te permitirá recuperar o reemplazar tu bicicleta. Según los términos y condiciones, a veces es posible incluso sin necesidad de bloquear la bicicleta (aunque siempre recomendamos hacerlo). Una batería independiente en el cuadro garantiza que el rastreo continúe incluso si se retira la batería principal.
El Raleigh One en la práctica
Basta de teoría, ¡a montar! Incluso en los primeros metros por el centro de Múnich, algo se nota de inmediato: esta bicicleta es silenciosa. Muy silenciosa. La interacción entre el motor Mivice, prácticamente inaudible, y la transmisión por correa garantiza un deslizamiento casi silencioso. La asistencia se activa con suavidad y se siente muy natural.
La posición de conducción es sorprendentemente cómoda. Nuestro ciclista de prueba (1,87 m) encontró rápidamente una buena posición a pesar del diseño de talla única. La potencia ligeramente más alta y el manillar inclinado hacia atrás proporcionan buena visibilidad en el tráfico. Sin embargo, nuestras sospechas sobre el diseño de talla única se confirmaron: para personas de menos de 1,75 m, el cuadro podría ser demasiado largo y alto, mientras que para ciclistas de más de 1,90 m la tija del sillín podría resultar demasiado larga. Se recomienda encarecidamente realizar una prueba de conducción en un concesionario.
Experiencia de conducción y comodidad
El hecho de que la Raleigh One no tenga horquilla de suspensión se nota mucho en los adoquines. El rígido cuadro de aluminio transmite los impactos de forma bastante directa. Sin embargo, se puede ajustar mucho mediante la presión de los neumáticos. Los voluminosos neumáticos Innova de 2 pulgadas, con una presión de aproximadamente 1,8 a 2,0 bares, ofrecen una amortiguación inherente sorprendentemente buena sin resultar esponjosos.
El manejo es directo y ágil, ideal para cambios de dirección rápidos en el bullicio de la ciudad. Los frenos Tektro actúan con fiabilidad, pero no son frenos agresivos; se adaptan bien al carácter de la moto y son agradablemente silenciosos.
Limitaciones del concepto
Donde hay luz, también hay sombra, o en este caso: pendiente. La falta de marchas y el moderado par motor de 35 Nm hacen que la One alcance sus límites en subidas empinadas. En ciudades llanas como Múnich, esto no supone un problema; la asistencia es perfectamente suficiente para circular cómodamente a 22-23 km/h. Sin embargo, quienes vivan en Stuttgart o Wuppertal se verán agotados en las cuestas. La One es una bicicleta de paseo, no una para escalar.
Una pequeña desventaja para el uso diario es el control remoto del manillar. Los botones de goma apenas ofrecen respuesta táctil, lo que dificulta su manejo con guantes en invierno. En este caso, habría sido preferible una unidad con puntos de presión definidos.










