Prueba / Oury V2 Lock On: Durante décadas, los puños Oury han sido un elemento básico en el mundo del ciclismo de gravedad, conocidos por su inconfundible diseño cuadrado. El fabricante estadounidense ha volcado sus décadas de experiencia en la versión V2 Lock-On, que combina el encanto de la vieja escuela con la tecnología de sujeción más moderna. Con un precio aproximado de 37 €, no se encuentran entre los puños más económicos, pero prometen una experiencia de conducción única con una amortiguación superior. Probamos estos puños clásicos en el sendero.
Dimensiones y forma
Diámetro: 33 mm
Largo: 135 mm
peso: 124 g (par)
Colores disponibles: Negro, rojo, azul, verde, rosa, naranja y más.
Un mango Oury se reconoce al instante. En lugar de delicadas crestas o patrones de gofre, el V2 presenta un perfil muy distintivo compuesto por grandes bloques suaves separados por canales profundos. La forma básica del mango es clásicamente redonda, sin contornos ergonómicos especiales. Lo que a primera vista podría parecer un mango de silicona es en realidad un compuesto de goma extremadamente suave que lo distingue claramente de la competencia desde el primer toque.
La calidad de construcción es impecable. El puño se fija firmemente al manillar mediante una única abrazadera de aluminio muy estrecha con cierre de seguridad. Su diseño delgado es una clara ventaja, ya que maximiza la superficie de agarre útil y ofrece amplio espacio para las manos. Por lo tanto, la instalación es sencilla y el puño es extremadamente sólido.
En el camino: El Oury V2 Lock On
El agarre inicial del Oury V2 requiere algo de tiempo para acostumbrarse. Los bloques grandes y los huecos profundos proporcionan una sensación de agarre inigualable. Esto también revela de inmediato el punto débil del concepto: quienes prefieren montar sin guantes podrían encontrarlo problemático. La piel de las manos se hunde notablemente en los huecos, lo que, si bien crea un agarre mecánico, a la larga resulta bastante incómodo, en nuestra opinión.
Sin embargo, con guantes, el agarre se transforma por completo y realmente brilla. Es notable cómo Oury logra crear una sensación extremadamente suave y cómoda sin que el agarre se sienta esponjoso ni indefinido. La teoría detrás de esto: los grandes bloques individuales pueden flexionarse y absorber las vibraciones, mientras que el núcleo del agarre se mantiene rígido y transmite movimientos de dirección precisos. El resultado es un equilibrio fantástico: por un lado, los impactos y las vibraciones del suelo se filtran de forma excelente, aliviando notablemente la tensión en los brazos en descensos largos. Por otro lado, se conserva suficiente retroalimentación para brindar incluso a los ciclistas más deportivos y de competición el control y la retroalimentación necesarios.



